jueves, 24 de octubre de 2013

Nada es lo que parece. - Cap. 4

Vio a su jefe dirigirse hacia él, le dijo que estaba en peligro, que volviese con ellos, entonces Ángel vio a la chica rubia qué había visto en sus sueños últimamente.

-¡Es ella! 

Gritó y corrió hacia el coche. Sin embargo cuanto más corría más lejos se encontraba, entonces vio como todo, el coche, la chica, los árboles... prendían en llamas, sin poder hacer nada, lanzó un grito de desesperación al cielo, en ese justo momento abrió los ojos, vio un techo de color blanco, con una lámpara de plata, se frotó ligeramente los ojos y se incorporó, sentándose en aquella cama tan lujosa, cuando de pronto escucha el pomo de una puerta.

-Vaya Señor, veo que se encuentra mejor - Aquella señora aparentemente de cincuenta años, vestía un uniforme negro, compuesto por una falda larga y un delantal blanco.

-Dónde...¿Dónde estoy...? - Preguntó Ángel llevándose una mano a la cabeza debido al dolor.

-No debe esforzarse mucho señor...está muy débil, un señor le trajo aquí para que le cuidásemos, ya que estaba algo herido...me parece que dijo algo de que casi le atropella anoche - Sonríe mientras le pone un paño húmedo en la cabeza.

El chico no pudo mediar palabra, así que decidió tumbarse y mirar a su alrededor, por la decoración de la habitación se notaba que era una familia adinerada la que vivía allí, empezó a notar de nuevo sueño, le pesaban los párpados y todo a su alrededor se movía, así que decidió cerrar definitivamente los ojos, pero antes de eso le pareció ver en la señora una sonrisa un tanto sospechosa.

-Je...Dulces sueños... - Dijo ella con un bote de sedante líquido que dormía con nada más inhalarlo.


[Haridian Palacios]

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